lunes, agosto 06, 2012
¿CUÁL FELIZ CUMPLEAÑOS?
jueves, julio 12, 2012
PROCLAMA
YO SOY BOGOTANO, arraigado a y enamorado de una ciudad que se ha desvanecido. Que ha sido destruida por migraciones infinitas de foráneos que se apropiaron del terreno más no de la ciudad y que desde hace tiempo lograron hacer de ésta la ciudad de todos pero de nadie. Yo soy bogotano heredero de las tradiciones de una ciudad antigua, revolucionaria y libertaria que antes de ser invadida fue llamada “La Atenas sudamericana”, donde la gente era culta y de buenas maneras, donde la cultura, no la subcultura, pululaba en las calles. Una ciudad donde toda la civilidad, pertenencia y reflexión que ahora faltan eran la norma.
Yo soy bogotano y respeto mi ciudad, soy cívico, voto siempre, no me vendo a ideas fútiles, respeto a los foráneos así no me gusten, no creo en la subcultura de “el vivo vive del bobo”, no he sido participe de la cultura de narcotraficantes ni grupos armados, vivo dentro de lo que exigen las leyes y la ética, manejo respetando las normas y a los demás conductores, hago uso moderado del pito. Hago fila y respeto a quienes las hacen. No conozco a mis vecinos pero los saludo, no cierro la cuadra donde vivo en fechas especiales ni la pinto de colores. Mi material de construcción es el ladrillo y el color de mi ciudad es verde como mis cerros y mis humedales.
Yo soy bogotano y mi equipo de fútbol favorito es Millonarios así no hayan ganado un título en años. No me gusta Santafé pero tengo muchos amigos a los que sí y no nos matamos cuando alguno le gana al otro, aunque sí nos insultamos con cariño. Yo soy bogotano y me gusta el tamal bogotano con chocolate y almojábana, me doy gusto con un buen ajiaco y añoro la fritanga y el puchero. Aunque me gusta la comida de otras regiones no me gusta que me la impongan o la califiquen de mejor que la de Bogotá. Me gustan los pasillos y bambucos que le gustaban a mi abuelo e identifico a mi ciudad con ellos. Yo no soy cumbia, no soy porro, no soy chirimía, no soy vallenato, no soy música norteña, no soy rancheras; me gustan algunos de estos ritmos pero no me identifican.
Yo soy bogotano, hablo sin acento y no necesito tanto sol, me gustan los días grises y plomizos, me gusta y no le tengo miedo a la lluvia fina y fría, no me da pena no estar bronceado, no le tengo miedo al frio ni me quejo de él, no me siento en el lugar equivocado por cuenta del clima, ni añoro otras tierras. El resto de Colombia, a excepción de los alrededores de mi sabana y contadas excepciones ni me va ni me viene y por lo tanto no me interesa que los comparen con mi ciudad. Sí me gusta la naturaleza aunque no viva en el campo ni tenga finca, adoro mis cerros, mis parques y mis humedales, y los cuido para que me duren mientras viva. Yo soy bogotano y he vivido o visitado casi todo el país y jamás cambiaría mi Bogotá.
Yo soy bogotano y me gusta la fiesta de los toros. Los meses más felices de mi año son Diciembre a Febrero cuando puedo ir a la PLAZA DE TOROS (no centro cultural) LA SANTAMARIA a disfrutar del arte de la tauromaquia. La plaza fue fundada por bogotanos para sus aficionados y a través del tiempo se ha convertido en una de las 6 plazas más importantes del mundo. Yo soy bogotano al igual que el mejor torero que ha dado Colombia y uno de los grandes maestros en la historia de la tauromaquia. A mi coso bogotano viene gente de todo el mundo a ver los mejores toreros y a compartir con la mejor afición de América en un ambiente de respeto y tradición. Soy taurino y bogotano, dos cosas casi ligadas, y no me da pena, no me avergüenzo y tampoco le doy justificaciones a nadie de mi afición.
Yo soy bogotano y no me avergüenzo de ser como soy, de recibir sin mucha simpatía pero con respeto a quien me visita, de ser serio y de carácter fuerte, de no ser meloso ni adulador con quien no conozco, de medir a la gente por su inteligencia y no por su dinero. Discuto acaloradamente cuando hay que hacerlo y no me quedo con mis opiniones guardadas. Soy terco y no cedo ante nada y ante nadie que no esté justificado. Yo soy bogotano como me enseñaron a serlo, no me siento ni más ni menos que nadie y no acepto que vengan a tacharme por no ser tan “extrovertido” y “alegre” como los del resto del país. Soy alegre cuando me da la gana, le hago buena cara a quien me gusta, hablo cuando quiero y no cuando me mandan. Respondo con respeto y no me meto en la vida de los demás así como no me gustan que se metan en la mía, ni conmigo.
En resumen, yo soy antes que todo bogotano y exijo que respeten mi ciudad, mi cultura y mis tradiciones.
Néstor Quintana
martes, enero 17, 2012
He estado analizando un poco a Gustavo Petro y encuentro que es un hombre de muchos contrastes. Me explico: Votó por un conservador – cuota del uribismo, siendo este su acérrimo enemigo - para el cargo de procurador. Procurador que a su vez ha intentado repetidamente coartar derechos ganados a pulso como la dosis mínima y el aborto, sin embargo y a pesar de este entuerto - reprochado por el mismo Polo Democratico - el Dr Petro tuvo a bien fundar un partido que se llama a sí mismo “progresista”. Según sus perfil político y biografía es un defensor del campo, de los pobres, de la igualdad, pero cuando se presentó la oportunidad de votar una moción de censura contra el ministro de agricultura por el escándalo de AIS no se presentó a votar. La excusa: se había hecho la vasectomía, claro, no sin antes traer al mundo 6 hijos.
Ahora su programa de gobierno para la alcaldía de Bogotá nos presenta en el numeral 2 los objetivos articuladores de la política pública, entre ellos: 2.1 Combatir la segregación social y construir una ciudad incluyente, digna y con equidad. La explicación: “Una ciudad con oportunidades de trabajo digno para todas y todos, que no discrimine a los pobres, que trate por igual a mujeres y jóvenes, que respete la diversidad cultural, racial y de orientación sexual...”. Sin embargo hace un par de días se le vio en un noticiero declarando que los toros son solo un espectáculo de muerte que debe modificarse y/o acabarse. Esto claramente contradiciendo su plan de gobierno ya que la Corte Constitucional declaró que las corridas de toros son parte de la “tradición cultural” y por lo tanto de la diversidad del país.
En otro aparte de su declaración asegura (sic): “En campaña electoral dijimos que no nos parecía conveniente que en Bogotá se desarrollarán espectáculos alrededor de la muerte, y en esa medida, nosotros hemos decidido no asumir el derecho del palco en la plaza de toros”… "Queremos un diálogo franco, ahí hay un espacio público que es la Plaza de Toros que debería tener una utilización múltiple en la cultura de la ciudad pero que debería cerrarse a cualquier posibilidad de espectáculo alrededor de la muerte, todos los espectáculos, la cultura, el arte alrededor de la vida bienvenida, pero no la que se construye a través de la muerte de animales o de seres humanos”.
Sé que en campaña fue contactado por Guillermo Rodríguez, periodista taurino de la cadena radial Caracol, y acerca del tema dice el periodista (*) (sic): “Intenté en la campaña que lo llevó a ser la primera autoridad de la capital colombiana conocer sus puntos de vista sobre el tema taurino pero sus asesores eludieron la solicitud y nunca me concedieron la entrevista con excusas que iban desde " está muy cansado", a " de eso no quiere hablar" o " más tarde a ver si lo ponemos en la agenda". Total, que no”. Claramente no habló con uno de los mejores periodistas taurinos de Colombia, por lo que se puede asumir que no habló con ningún medio especializado en toros antes de las votaciones. Durante 5 días he buscado noticias, artículos o documentos que corroboren lo que él asegura y no he encontrado registro alguno de su intensión respecto de la fiesta de los toros previa al 13 de Enero de 2012.
“Dialogo franco” es salir en televisión nacional asegurando que quiere modificar/acabar la fiesta de los toros en Bogotá, cuando no declaró sus intensiones al público taurino con el que ahora quiere mantener un dialogo y que posiblemente votó por él?.
Mi opinión es que esta no es otra que una maniobra populista hecha por un zorro político que bien le va irse con uno o con otro para ganar adeptos. Que su impopularidad lo lleva a irse contra minorías inofensivas como los taurinos para ganar "seguidores" entre los que consideran la fiesta de los toros una actividad elitista. Tengo claro que no sabe, ni le interesa conocer acerca de la fiesta. No conoce ni se da por enterado de los fallos de la Corte Constitucional, o mejor se da por enterado pero siendo un hombre de contraste, o mejor, de contradicciones y profundas diferencias con la justicia que no juega a su favor, no le importa contradecir su propio programa de gobierno. También estoy seguro que esta no es la primera ni la última vez que contradiga lo que escribe o dice. Vamos a ver que le responde a la comunidad LGBT acerca de la discusión del matrimonio gay cuando los conservadores le cobren los votos de la pasada elección o que le dirá a las mujeres Bogotanas cuando el procurador le pida su opinión pública respecto del aborto. Seguramente llamará a una “discusión franca” mientras se persigna en la catedral primada.
(*) tomado de la nota “Al alcalde Gustavo Petro no le gustan los toros........Pese a ello se abre hoy la temporada en La octogenaria Santamaria”. Por Guillermo Rodriguez. 13 de Enero de 2012. http://www.caracol.com.co/tendido7/nota.asp?id=1606422
lunes, noviembre 14, 2011
A LOS MUCHACHOS DE COLOMBIA por Fernando Vallejo
A LOS MUCHACHOS DE COLOMBIA
Por Fernando Vallejo
Muchachitos de Colombia:
Ustedes que han tenido la mala suerte de nacer, y en el país más loco del planeta, no le sigan la corriente, no se dejen arrastrar por su locura. Pues si bien la locura ayuda a sobrellevar la carga de la vida, también puede sumarse a la desdicha.
El cielo y la felicidad no existen. Esos son cuentos de su papás para justificar el crimen de haberlos traído a este mundo. Lo que existe es la realidad, la dura realidad: este matadero al que vinimos a morir, cuando no es que a matar, y a comernos de paso a los animales, nuestro prójimo.Porque nuestro prójimo también son los animales, y no sólo el hombre como creyó Cristo. Todo el que tenga un sistema nervioso para sentir y sufrir es nuestro prójimo: los perros, los caballos, las vacas, las ratas. Mis hermanos los perros, mis hermanos los caballos, mis hermanas las vacas, mis hermanas las ratas, que también hacen parte de Colombia. O sea de ustedes. O sea de mí.
En consecuencia no se reproduzcan. No hagan con otros lo que hicieron con ustedes, no paguen en la misma moneda, el mal con el mal, que imponer la vida es el crimen máximo. Dejen tranquilo al que no existe, ni está pidiendo venir, en la paz de la nada. Total, a ésa es a la que tenemos que volver todos. ¿Para qué entonces tanto rodeo?
La patria que les cupo en suerte, que nos cupo en suerte, es un país en bancarrota, en desbandada. Unas pobres ruinas de lo poco que antes fue. Miles de secuestrados, miles y miles de asesinados, millones de desempleados, millones de exiliados, millones de desplazados, el campo en ruinas, la industria en ruinas, la justicia en ruinas, el porvenir cerrado: eso es lo que les tocó a ustedes. Los compadezco. Les fue peor que a mí.
Y como yo, que un día me tuve que ir y justo por eso hoy les estoy hablando (vivo, a lo que parece), probablemente también se tengan que ir ustedes, pero ya no los van a recibir en ninguna parte porque en ninguna parte nos necesitan ni nos quieren.
Un pasaporte colombiano en un aeropuerto internacional causa terror: "¿Quién será? ¿A qué vendrá? ¡Qué traerá? ¿Coca? ¿Vendrá a quedarse?"No. No vinimos a este mundo a quedarnos. Vinimos a pasar como el viento y a morir. A veces ese viento al pasar hace estragos y tiene nombre: se llama Pablo Escobar, se llama Miguel Rodríguez Orejuela, se llama Carlos Castaño, se llama Tirofijo, se llama Gaviria, se llama Samper, se llama Pastrana. Aprendan mientras se van a ponerle nombres propios a la infamia.
Cuando yo nací me encontré aquí con una guerra entre conservadores y liberales que arrasó con el campo y mató a millares. Hoy la guerra sigue aunque cambió de actores: es de todos contra todos y ya nadie sabe quién fue el que mató a quién. Ni sabe, ni le importa, ni lo piensa averiguar, ¿porque para qué? ¿Para qué, si a ningún asesino lo van a castigar en el país de la impunidad? ¿Si nuestro primer mandatario va en peregrinación a los Llanos a abrazar a nuestro primer delincuente? como diciéndoles con la iniquidad de ese abrazo: "¡Maten, roben, extorsionen, destruyan, secuestren, pero eso sí, háganlo a cabalidad para que se queden con lo que queda de Colombia!"
Y aquí vamos, por estas calles de este país embotellado, por entre perros y niños abandonados, sacándoles el cuerpo a los baches, a las balas y a los impuestos del gobierno y de las FARC. ¿Pero hacia dónde vamos? ¿Adónde es que pretendemos llegar?Somos muchos y ya no nos soportamos ni cabemos. Nos hemos convertido en un estorbo para los demás, a los que nos les estamos bebiendo el agua, respirando el aire, contaminándoles los ríos, embotellándoles las calles. El aire se va a acabar, el agua se va a acabar, las calles ya no alcanzan y esos ríos fantásticos de Colombia que cuando yo nací vivían, bullían de peces, también ya los matamos. Hoy los ríos de Colombia son alcantarillas que van a dar al mar, un desaguadero de cloacas.
No se reproduzcan que nadie les dio ese derecho. ¿Quién lo pudo dar? ¿Dios? ¿Dios que es tan bueno y se ocupa de los niños y los perros abandonados que llenan las calles de Colombia? ¡Qué se va a ocupar! Dios no trabaja. Con eso de que el séptimo día se sentó a descansar... De los niños y los perros abandonados que llenan las calles de Colombia el que sí se ocupa es el Papa.
Yo he vivido a la desesperada, y se me hace que a ustedes les va a tocar vivir igual. Y un día me tuve que ir, sin quererlo, y se me hace que a ustedes les va a tocar irse igual. El destino de los colombianos de hoy es irnos. Claro, si antes no nos matan. Pues los que se alcancen a ir no sueñen con que se han ido porque adondequiera que vayan Colombia los seguirá. Los seguirá como me ha seguido a mí, día a día, noche a noche, adonde he ido, con su locura. Algún momento de dicha efímera vivido aquí e irrepetible en otras partes los va a acompañar hasta la muerte.
Fernando Vallejo. Bogotá, sábado 26 agosto de 2000

Texto tomado de: http://opusculosdeunperegrino.blogspot.com
Video. Primera parte Documental La Desazon Suprema. Retrato Incesante de Fernando Vallejo
Por Luis Ospina.
lunes, octubre 31, 2011
De las elecciones y Bogotá
Quiero comenzar asegurando que yo, de tener la oportunidad, no hubiera votado por Petro. No por su condición de ex guerrillero, sino porque su voto a favor del nombramiento de Alejandro Ordoñez como Procurador General de la Nación fue un error. Error que ha determinado que libertades individuales como la no penalización de la dosis mínima y el aborto se hayan perdido o estén tambaleando, y que la iglesia católica se haya asentado como uno de los grandes legisladores en Colombia. Además ese voto, como lo aclaró Antonio Caballero en su columna de la semana pasada, le abrió las puertas del partido conservador y sus votos. Situación que me parece altamente comprometedora para el líder de un partido que se llama a si mismo “progresista”. Yo se que así es la política, no soy ningún ingenuo, pero eso no significa que esas alianzas me tengan que gustar.
De todos los comentarios que he leído acerca de Petro solo puedo concluir que Colombia ni va a tener, ni merece la paz. Se que no hay suficientes balas en este planeta para que con políticas guerreristas se pueda acabar con “los malos” en Colombia. Se que el único camino es el dialogo y el perdón, y que sin estos Colombia nunca va a estar en paz. Sin embargo, los veo comparando a Petro con Garavito, señalando el fin de Bogotá y repartiendo bendiciones y pésames como en un funeral, totalmente incapaces de dejar atrás la historia. Sinceramente no veo detrás de esos comentarios sino rencor y odio, o sea la misma receta que hace 200 años nos trae por el camino de la violencia y la pobreza. Odios y rencores que mientras sigan arraigados en las mentes y corazones de los colombianos no permitirán que el país pueda llegar a tener paz. Créanme que no estoy pontificando, es un hecho que no hay otro camino. Aclaro de una vez, yo no excuso los motivos que Petro haya tenido para haber sido guerrillero pero se qué hace 21 años estuvo en un proceso de paz, que fue constituyente, senador y candidato presidencial, y que al final siempre ha demostrado, a pesar de los errores, ser más integro que otros que gozan de más popularidad.
Respecto de una pregunta que me hicieron de si estoy feliz. Sí, estoy feliz, pero no porque Petro haya quedado alcalde, sino porque el inescrupuloso partido verde se hundió junto con Peñaloza, Garzón y la cruz uribista a cuestas. Feliz porque a Gina Parody esta vez el oportunismo no le dio frutos. Feliz porque los pseudo delfines Galán y Luna se quedaron con las manos vacías. Y feliz, finalmente, porque los bogotanos se dieron cuenta que no fue solo el polo sino también el uribisimo en el consejo quienes desangraron Bogotá y lo cobró en las urnas. Claro que no todo es felicidad, estoy triste y me preocupa que en Bogotá haya un abstencionismo tan alto y que el alcalde electo tenga vínculos tan fuertes con fuerzas oscuras como el partido conservador y por ende con la iglesia católica. Me entristece la suerte que corrió Mockus por ambicioso y estúpido, porque al final el tipo, sí, es muy torpe pero no tiene mancha encima y eso es mucho en un político colombiano.
Finalmente quiero decirles a todos aquellos que me han enviado mensajes tristes, felices, de odio, rabiosos y/o desesperanzados que no importa quien suba a la alcaldía si el cambio no arranca en cada uno de los ciudadanos. Si ustedes, habitantes de Bogotá, no empieza por entender que las libertades individuales van hasta donde los derechos de los demás comienzan, si no logran entender que la convivencia NO se construye a partir de “el vivo vive del bobo” y que el camino para construir ciudad es único y se llama civismo, no habrá – al igual que con las balas- suficientes leyes, alcaldes, concejales, policías y/o funcionarios públicos que saquen a Bogotá del hueco en el que se encuentra. Así que dejen de quejarse, compónganse y pregúntense:
Yo: respeto hago fila en Transmilenio?, Dejo salir primero a los que bajan?, boto basura en las calles?, respeto la fila del semáforo?, parqueo en los andenes o sitios prohibidos?, uso los paraderos de buses?, cruzo y respeto la cebra?, uso los puentes peatonales?, hago de la vía pública un baño?, doy paso en el trancón?, uso con moderación el pito de mi carro?, Uso asertivamente mi carro?, cumplo con los límites de velocidad?, Respeto las señales de tránsito?, “me doy en la jeta con quien sea” por Millonarios / Santafé?, doy prelación a los peatones y ciclistas?, uso la cantidad de agua que necesito?, denuncio ante las autoridades competentes las posibles irregularidades de los entes distritales?, recibo y pago las multas de tránsito?, reciclo?....
Si respondió a alguna de estas preguntas al contrario de lo que su conciencia le dicta, le juro que nadie, ni siquiera el mismo Peñaloza o Parody, ni mucho menos Petro, van a ir hasta su casa a enseñarle como realmente debería estar comportándose. Así que no espere que alguien más haga su trabajo, comience por casa y haga de Bogotá un lugar mejor.

